Regresando al trabajo sin descuidar a tu bebé

Llegó el momento de volver al trabajo y te está doliendo el alma por tener que dejar a tu pequeño al cuidado de alguien que no eres tú. Lo vas a extrañar porque durante los últimos meses compartiste con él cada segundo. Estabas dedicada a él.


Licencia de maternidad en Colombia

Te abruman muchos sentimientos contradictorios, confusos, intensos, tristes. Es lógico, aún no has podido acostumbrarte a tu nueva vida de madre cuando debes enfrentar otra etapa de transición y de cambios: nada volverá a ser como antes, ni podrás hacer lo mismo o ser la misma. No te angusties, la maternidad se puede compatibilizar con el trabajo. Lo importante es organizarse con anticipación, planear cuidadosamente una rutina que incluya tus dos realidades, la de madre y la de trabajadora. Si le das pecho al bebé, puedes continuar con la lactancia y con tu empleo.


Convéncete de que puedes cumplir con los dos temas y hacer bien ambas cosas. Para empezar, regresar al trabajo requiere contar con la valiosa ayuda de una persona que se ocupe del bebé, alguien en quien puedas confiar plenamente. También puedes optar por dejarlo al cuidado de un jardín maternal. Cualquiera que sea la decisión, tómate tu tiempo para elegir cuidadosamente qué es lo mejor para ti y para tu bebé.


Si el bebé está en buenas manos, resultará más fácil combinar armónicamente tu trabajo con tu papel de madre, tus actividades laborales y el reto de conservar y consolidar tu relación de pareja. 


¿Cómo organizarte para el regreso a la oficina?


Tus 14 semanas de licencia de maternidad pasaron rápidamente y te toca dividirte en dos para volver a la oficina y seguir cuidando de tu bebé a distancia. Sin embargo, tienes una opción más: prolongar tu tiempo con el bebé, solicitando una extensión de la licencia de maternidad no remunerada. Se trata de una suspensión de la relación laboral, sin recibir sueldo pero conservando tu puesto. El plazo puede ser de 3 a 6 meses.


Volver a la rutina del trabajo es mucho más fácil para las mamás que trabajan por su cuenta puesto que pueden manejar sus horarios. Esta flexibilidad  les permite distribuir su tiempo dando prioridad al bebé y después atender sus actividades profesionales o laborales. Si este es tu caso, felicitaciones. Podrás conjugar perfectamente tus dos responsabilidades.


Si por el contrario trabajas en condición de dependencia, con horarios estrictos y menos flexibles, debes establecer una rutina que contemple tareas a cumplir con el bebé  antes y después del trabajo. Recuerda que  el Sistema de Seguridad Social en Salud, obliga al empleador a concederte 2 descansos de 30 minutos cada uno, sin descuento alguno del salario, dentro de la jornada diaria para darle leche materna a tu bebé, hasta que cumpla seis meses. 

Al principio no será fácil, pero con el transcurso del tiempo lo lograrás. Lo importante es que venzas la tristeza y los sentimientos de culpa y disfrutes a tu bebé cuando estés con él.


La rutina antes de salir para el trabajo:

1. Deja instrucciones precisas sobre las rutinas y cuidados de tu bebé. 

2. Alista cada día todo lo que el bebé pueda necesitar, incluidos los medicamentos y la forma y el horario de administrárselos.

3. Deja los números de contacto donde puedan localizarte fácilmente, así como el nombre, teléfonos y dirección del pediatra. 

4. Establece que las riendas de la crianza las llevas tú, aunque no estés permanentemente al lado del bebé. Tú y tu pareja son los únicos responsables de cuidar, educar y fijar normas.

5. Con una o dos semanas de anticipación al regreso al trabajo, involucra a la persona que cuidará al bebé en su vida cotidiana. De igual manera, si te decides por un jardín maternal, ensaya con antelación puesto que la adaptación del bebé llevará un par de semanas.


Si a diario regresas muy tarde, reserva un momento de tranquilidad para acostarlo, contarle un cuento, cantarle una canción o simplemente mimarlo, acariciarlo y jugar con él. Y los fines de semana, dedícale todo el tiempo que puedas para compensarlo: tu hijo no puede cargar con las consecuencias de tu cansancio. Él te necesita y tú a él.


Ahora perteneces a las madres con poco tiempo y mucho cariño. En la oficina tómate unos minutos en la mañana y en la tarde para llamar y preguntar por el bebé y para “hablarle” unos segundos, así él escuchará tu voz y te sentirá cerca. Pero no te obsesiones: el niño estará bien y si le transmites seguridad “entenderá” que aunque te vayas, volverás.

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